martes, 2 de diciembre de 2014

EL ANTICLERICALISMO TAMBIÉN ES UNA IGLESIA...

¡Mes chers amis! Esta semana, una noticia me ha recordado una estrofa sarcástica del famoso cantautor francés Georges Brassens:
"Anticlerical fanático
Gran enemigo de eclesiásticos
Lo que voy a confesar me cuesta mucho,
Pero estos hombres de Dios, por desgracia,
No son todos unos guarros,
Prueba de ello, el cura de nuestra parroquia".

Escucho, un tanto sorprendido, los argumentos de los eurodiputados de Izquierda Unida que protagonizaron una protesta el pasado 25 de noviembre, negándose a escuchar el discurso del papa Francisco en el Parlamento Europeo. Dijo Javier Couso: "¿Qué pasa?¿vamos a tener que recibir, en el lugar de la representación popular, a todos los líderes o lideresas de todas las confesiones del mundo? Yo creo que este es el lugar donde estamos los representantes que hemos sido votados por los ciudadanos y ciudadanas y no el lugar de una sola confesión". Jovenes y jovenas, ¿en qué quedamos entonces? ¿Que el hemiciclo europeo recibe "a todos los líderes o lideresas de todas las confesiones del mundo" o que es "el lugar de una sola confesión"?

Reincide Ángela Vallina: "Pues nos hemos salido porque entendemos que el Parlamento no es el sitio para venir a dar sermones sobre moral o caridad". Recordemos aquí la linea 3 del artículo 17 del Tratado de la Unión Europea: Reconociendo su identidad y su aportación específica, la Unión mantendrá un diálogo abierto, transparente y regular con dichas iglesias y organizaciones. Bien por eso, el Parlamento Europeo ha recibido al Dalai Lama (que, por cierto, instó a los eurodiputados a que se impliquen en el conflicto chino-tibetano, a pesar de que el Europarlamento "no es un sitio para dar sermones"...), el pope ortodoxo Bartolomeo I, el Gran Mufti de Siria y el Gran Rabino Jonhatan Sacks. No sé si, en aquellas ocasiones, también se fueron tarifando del hemiciclo los de IU...

"El dogmatismo y la fe tienen en común la voluntad de cargar
todo el peso de la vida en lo que uno cree"- Roger Garaudy,
historiador y pensador francés comunista.
Volviendo a la visita del papa Francisco, si los eurodiputados de IU se hubieran quedado, hubieran escuchado uno de los discursos más humanitarios, más "antisistema" y más en adecuación con los valores cristianos que defienden (porque son la base de nuestra cultura occidental), pronunciado por el papa menos conservador que hemos tenido en las 3 últimas décadas, y del que reproduciré tan sólo las siguientes frases:
- defensa de los derechos humanos: Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos.
-solidaridad: Considero por esto que es vital profundizar hoy en una cultura de los derechos humanos que pueda unir sabiamente la dimensión individual, o mejor, personal, con la del bien común, con ese «todos nosotros» formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social.
-un recordatorio de los fundamentos de nuestra cultura:  considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. 

...además de defender la ecología, el trabajo digno, el bienestar de los jóvenes, el respeto a los inmigrantes, el derecho universal a la educación y... ¡la natalidad! Pero como cabe esperar del jefe de la iglesia católica- a no ser que nos prepare un Vaticano III totalmente renegado- no va a defender el aborto, ni la contracepción, ni el derecho a los curas a casarse, lo que sí nos ahorraría más de un drama (natalidad descontrolada en las partes más pobres del mundo y asoladas por enfermedades sexualmente transmisibles, curas reprimidos con desvaciones sexuales, etc). Hasta aquí, no ha llegado, desgraciadamente...


Escuchar a los demás, incluyendo "al enemigo", me parece una actitud fundamental en el ejercicio político y hasta como regla elemental de una "sociedad "civilizada y avanzada", como bien dice el señor Couso. Difícilmente se puede debatir con alguien si no se escucha sus argumentos. Lo contrario es puro dogmatismo. Y esto Poireau no lo votaría.

Nestor Poireau