Si, es cierto. Las mujeres, generalmente, somos frioleras. Así que vivir en el Caribe debería constituir un auténtico gozo en lo que a temperaturas se refiere. Pero no es así, mis queridos cachorros, por exceso o por defecto (sobre todo por defecto, y ahora entenderéis por qué), el disconfort es casi perpetuo si hablamos de grados, ya sean Celsius o Farenheit... Los del alcohol ya son otra cosa.