Mis queridos cachorros, imagino que a estas alturas no esperabais volver a saber de mi, después de tantos meses sin publicar ni una coma. ¿Y quién podría haberme sacado de mi marasmo para volver a alimentar el blog? Pues, ni más ni menos, que mi querida reina de corazones/mojones: Candela. A la protagonista de dos post de corte romántico escatológico ahora le ha salido un pedorriente... o pretendorro, lo que más os guste.