Recuerdo que, durante la Transición, hubo un tiempo en que se hablaba mucho de “la erótica del poder”, frase que, contra lo que algunos pudieran pensar, no se refería a que los ministros corrían por los pasillos del Ministerio en pos de sus secretarias, ni estás detrás de los ministros. La erótica del poder venía a significar el apego, la atracción, la excitación que quienes ejercen el poder experimentan por el cargo y las facultades de mandar sobre los demás que comporta. Sentimientos que, probablemente, también experimentan quienes aún no tienen ese poder, pero aspiran a conseguirlo con la ansiedad de alguien perdidamente enamorado. “El poder –dijo Henry Kissinger- es el último afrodisíaco”. Pero sin sexo, añado yo.
sábado, 11 de octubre de 2014
LA ERÓTICA DEL DINERO
Recuerdo que, durante la Transición, hubo un tiempo en que se hablaba mucho de “la erótica del poder”, frase que, contra lo que algunos pudieran pensar, no se refería a que los ministros corrían por los pasillos del Ministerio en pos de sus secretarias, ni estás detrás de los ministros. La erótica del poder venía a significar el apego, la atracción, la excitación que quienes ejercen el poder experimentan por el cargo y las facultades de mandar sobre los demás que comporta. Sentimientos que, probablemente, también experimentan quienes aún no tienen ese poder, pero aspiran a conseguirlo con la ansiedad de alguien perdidamente enamorado. “El poder –dijo Henry Kissinger- es el último afrodisíaco”. Pero sin sexo, añado yo.
martes, 7 de octubre de 2014
LA VIDA ES BELLA, LA GENTE ES FEA... Y MEDIOCRE
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| El equipo de humoristas franceses Les Deschiens ha sabido reproducir el inconfundible estilo "casual" de la función pública... |
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