viernes, 1 de agosto de 2014

LA LEY DEL SILENCIO

En cuanto he tenido ocasión me he apresurado a viajar en el vagón silencioso del AVE, trayecto Málaga-Madrid. Ya saben: un vagón en el que no está permitido el uso de móviles ni hablar en voz alta, etc. Después de tantos años de soportar las impertinencias de los viajeros parlanchines que te dan la lata haciéndote partícipe a gritos de sus insustanciales negocios o sus insignificantes asuntos de familia, la oportunidad de perderlos de vista (y de oído) era sumamente tentadora.

miércoles, 30 de julio de 2014

GEOPOLÍTICA A LO WALT DYSNEY

Mes chers amis... ¿De qué nos sirven los politólogos con aroma a naftalina, los analistas y otros videntes con calvicie precoz si tan sólo mirando la Paramount Channel podemos entender, tal vez mejor, y antes que ellos la estrambótica política exterior de Estados Unidos of America ?

Anoche, yo mismo disfrutaba en dicho canal de un thriller con una Annette Bening alucinada y un inquietante Robert Downey Jr. cuando anunciaron la proxima difusión de un bodrio titulado Pánico Nuclear (The Sum of All Fears - la suma de todos los temores, en inglés). Con tan grotescos títulos, supe en el instante que había material para un post... Impaciente, me fui a ver la peli en streaming. ¡Ahhhhh! No me decepcionó. Realmente, los estudios cinematográficos de Hollywood son como las churrerías ambulantes. Con la misma rancia receta y un aceite refrito millones de veces producen buñuelos al ritmo de un esfínter de oveja. El mismísmo Luc Besson (gran especialista francés del guión hollywoodiano) reconoció que él también podía cagar una de estas historietas facilonas cada mañana. Últimamente, está un tanto estreñido...

lunes, 28 de julio de 2014

EL MERCADO DE LOS HORRORES


Cuando viajo, me encanta visitar los mercados de pueblos y ciudades... Cuanto más exótico es un destino, más disfruto con los colores y los olores de los puestos tradicionales: la vistosidad de frutas y verduras, los reflejos plateados de los peces acomodados ordenadamente sobre un lecho de hielo, el efecto embriagador de especias y flores, el particular trasiego de los lugareños por pasillos donde se exhiben carnes que nunca había comido, o, incluso, aperitivos con patas y antenas que jamás imaginé degustar.Sin embargo, esa deliciosa experiencia vivida en mercados de medio mundo, y que conforman un sinfín de bodegones llenos de matices que he fotografiado con avidez, se convierte en una agresión para los sentidos cuando el mercado a visitar pertenece a un barrio de medio pelo sito en la ciudad de Málaga. Espantada estoy, queridos cachorros, por tan traumática experiencia.