viernes, 8 de agosto de 2014

EL CAPITÁN AD HOC EN PRO DE LOS DAMNIFICADOS VERANIEGOS, LAS MASCOTAS

Las famosas hogueras de la noche de San Juan, como todo el mundo sabe, tienen un origen remoto y se encendían para dar la bienvenida al verano quemando muebles destartalados, harapos, viejos objetos inservibles y, en fin, todo lo que pudiera arder en la plaza. En la actualidad, pocos días después de la noche de San Juan, suelen empezar las masivas vacaciones estivales, y, en estas circunstancias, también hay quienes deciden desprenderse de cargas molestas a la hora de emprender el viaje, aunque sin recurrir al fuego por regla general.

miércoles, 6 de agosto de 2014

LA ONU O EL SÍNDROME DE FRAU HITLER


Cuenta una leyenda urbana que en 1895 una buena ama de casa austriaca se fue preocupada a confesión... Al parroco medio dormido -después de una pesada comida a base de salchichas con röstis de patata- la pobre mujer dijo estar asustada por el comportamiento de su hijito...
- Padre, ¡no puedo dejarle sin vigilancia ni un minuto ! Este niño es un demonio. No pierde una ocasión de hacer trastadas... ¡Fíjese ! Ayer metió al gato en el horno encendido y molió a patadas las piernas de su pobre abuela inválida.
- ¿Qué edad tiene su hijo, hija mía ?
- Cumplirá 6 añitos el próximo 20 de abril, padre...
-¡Bueno, pero qué me cuenta ! ¿Quién no ha hecho gamberradas a esta edad ? Hasta yo, mi buena feligresa... Tranquilícese. Se le pasará pronto a su hijo. Y si no, enviémelo : aquí tenemos métodos muy dol... muy eficaces para traer de vuelta al redil a la oveja extraviada.
- ¡Gracias padre. Me siento aliviada!
- Tanto mejor, Frau Hitler, tanto mejor. 

Tal vez Mama Hitler nos hubiera ahorrado muchos disgustos si hubiera seguido el último consejo del parroco -o yendo más allá, si no hubiera ovulado aquella vez...-. Pero no hizo nada del estilo, puesto que el pequeño demonio fue el único de su prole –aparte de una hermanita deficiente mental- que sobrevivió a las enfermedades infantiles -ni las bacterias pudieron con él-.

Pués bien. Más de un siglo después, la comunmente llamada Comunidad Internacional –para designar a este grupillo de países sobrealimentados que fundaron la ONU bajo la batuta de Estados Unidos- muestra la misma indulgencia blandengue hacia otro insufrible granuja llamado Benjamin Netanyahu. ¡Oigan ! ¿Nadie le va a dar un buen cachete a este caradura con ensaimada capilar? Siguiendo sus órdenes, el ejército israeli ya está siendo responsable de la muerte de tantos civiles palestinos que hasta los medios de comunicación han perdido la cuenta...

Para que no me tachen de conspiracionista, no me explayaré hablando sobre las enormes reservas de gas -valoradas en unos 30 mil millones de metros cúbicos y en varios miles de millones de dólares-, presentes en las aguas territoriales de Palestina. Tampoco les aburriré mencionando aquel acuerdo promulgado en 1999 por el países que hoy componen el Cuarteto para Oriente Medio -que no toca jazz en Nueva Orleans- y que pretendía quitar a Palestina las tres cuartas partes de las futuras ganancias del gas, dejándole una porción congrua que, encima, acabaría en una cuenta internacional controlada por Washington y Londres... Y soltaré de refilón que Hamas fue el único en decir "nanai"  a este timo en 2006, lo que llevaría a Moshe Ya’alon –actual ministro israelí de la Defensa- a decir en 2007 que  el gas no puede ser extraído sin una operación militar que erradique el control del Hamas en Gaza.

¡Todo fue culpa de Mama Hitler! Si no hubiera sido tan permisiva con aquel monstruito no estaríamos todavía en deuda con el  Pueblo Elegido que se venga del pasado -y nos consigue gas barato, lo que merece una "ayudita" logística por parte de EEUU, que les vende armas-, cometiendo asesinatos en serie en Palestina con la más absoluta impunidad.

Nestor Poireau

lunes, 4 de agosto de 2014

LA NORMALIDAD NO EXISTE

Durante una reciente estancia en la ventosa Tarifa, descubrí un simpático indicador de los aseos para féminas en un hotel de la playa. Mi próximo marido será normal, reza en inglés, a modo de promesa, el cartel que custodia el acceso al excusado -quizás es de uso exclusivo para mujeres despechadas-.
Todas hemos pronunciado palabras semejantes tras un desengaño amoroso -las que no coleccionamos maridos, nos hemos referido a consortes en categoría de novios-, añadiendo, en la mayoría de las ocasiones, un solemne "nunca mais".