viernes, 8 de agosto de 2014

EL CAPITÁN AD HOC EN PRO DE LOS DAMNIFICADOS VERANIEGOS, LAS MASCOTAS

Las famosas hogueras de la noche de San Juan, como todo el mundo sabe, tienen un origen remoto y se encendían para dar la bienvenida al verano quemando muebles destartalados, harapos, viejos objetos inservibles y, en fin, todo lo que pudiera arder en la plaza. En la actualidad, pocos días después de la noche de San Juan, suelen empezar las masivas vacaciones estivales, y, en estas circunstancias, también hay quienes deciden desprenderse de cargas molestas a la hora de emprender el viaje, aunque sin recurrir al fuego por regla general.

Es así como grandes poblaciones de perros y gatos domésticos, que hasta ese momento llevaban una placentera vida en casa de sus dueños, son diseminadas por éstos en cualquier parte. Y, como expulsados del Paraíso Terrenal, los perros y los gatos abandonados a su suerte se enfrentan a la terrible maldición bíblica de tener que ganarse el pan con el sudor de su frente, cosa que, evidentemente, no saben hacer.
Pero no solamente perros y gatos. También numerosas jaulas son abiertas para que sus plumados habitantes emprendan el vuelo hacia una libertad que nunca han conocido. Ese es el motivo de que en muchos parques se encuentren parlanchinas colonias de cotorras, periquitos, loros y otras aves exóticas, que alborotan continuamente.

¡Ah, pero hay muchas más mascotas que corren la misma suerte! En los últimos tiempos a algunas personas les ha dado por regalarle a sus hijos por Navidad bichos tales como mapaches, hurones y otra suerte de roedores silvestres, que se esparcen por los campos, procrean y acaban por transformase en una plaga contra las especies autóctonas a las que a menudo diezman. Recuerdo que un día de Reyes, un pariente le regaló a su nieta una de estos roedores en su correspondiente jaula, ante el horror de los presentes.

En el variado repertorio de seres abandonados en verano también se incluyen últimamente abuelos molestos. Los pobres viejos son un estorbo para el resto de la familia cuando emprenden el viaje vacacional, y se ha dado el caso de que alguno de estos ancianos ha sido abandonado a su suerte en una gasolinera de carretera. Más frecuente aún es que lleven al viejo a alguna urgencia hospitalaria, pretextando cualquier achaque, y cuando el enfermero se da la vuelta la familia se ha esfumado y allí se queda el vejestorio, al que no pueden dar el alta porque no tiene a nadie que se haga cargo de él.

¡No seáis desaprensivos! Y sabed que si queréis viajar con vuestras mascotas, en Internet podéis encontrar la solución: por ejemplo con BringFido.com, una página web en la que os darán referencia de hasta 25.000 hoteles, campings y apartamentos que admiten animales, en más de 54 países. Lo de qué hacer con los viejecitos ya es más complicado de solucionar, a no ser que inventen residencias de ancianos de verano donde poder aparcarlos unas semanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias ;)