Pero volvamos al tema de la madre. ¡Ah... la madre ! Tan sufridora ella, hasta convertirse en la meta final de las ofensas que ha cosechado su prole... Precisamente en el video que abre este post, podemos oir un flamboyante "Ta mère la pute !" en francés -seguido de "sucio árabe", "sucio negro", pero esto es otro aspecto racista del amplio repertorio de los insultos galos-. Traducción: Tu madre la puta". Al igual que "la puta de tu madre", la maman pute francesa siempre ofrece en el momento oportuno su presencia tranquilizadora de progenitora. Pero en el caso particular del insulto que recurre a la madre, la diferencia idiosincrática entre Francia y España, recae en que los franceses imputan a la señora que nos parió no el acto vulgar de defecar sino toda una gama de referencias a los estilos de vida y de la vestimenta. La France c'est la France !
Así, podemos oír todavía en ciertas zonas pijas de Francia el deliciosamente obsoleto "ta mère en short devant le Prisunic" -tu madre en pantalones cortos delante del Prisunic, equivalente galo del Mercadona. Efectivamente, no hay nada menos chic para una señora ya entrada en años y carne que llevar unos pantalones cortos -menos con tacones altos o zuecos de madera...- delante del Mercadona. Para un francés de cierta clase social, pensar que su madre pueda estar exibiéndose delante de un centro comercial con un estilo más propio de una choni es très fuerte.
¡Pero hay peor! El populachero y francamente poco fino "ta mère suce des ours". Tu madre practica una felación a osos. Primero, es un poco atrevido suponer que esta señora se dedique a esta práctica bucogenital ¡A lo mejor no le gusta! Y segundo, y esto es el colmo, se anima a una señora mayor a correr el riesgo insensato de chupar a un animal salvaje que huele a rallos -¡y sé de que hablo! Visité personalmente el zoo polar de Bardu en Noruega- y que, seguramente, como reacción de sorpresa y tal vez de desagrado, le arañe la cara hasta dejarla irreconocible.
No, no, no. Lo primero es muy humillante y el segundo demasiado "extreme". Lo más recomendable, entonces, será insultar copiosamente a comunidades extranjeras en su conjunto -madre o no-. El insulto se democratiza, que no tienen tantos complejos a la hora de vestirse y elegir donde hacer la compra. Gente de fuera, que no entiende las costumbres locales y, por lo tanto, no se sentirá incómodo al pedir limosna en chandal Oxfam delante de la puerta de cualquier supermercado. "Sucio árabe, sucio negro". Los que profesan tan contundentes manifestaciones de rechazo son judíos. Es que estaban un poco susceptibles después del asesinato misterioso de tres de los suyos y desde entonces, han aplicado diligentemente las leyes del Talmud y han ido a asar a un palestino. -Ojo por ojo, diente por diente y las vacas estarán bien atendidas, expresión francesa que no tiene ningún sentido-. Bien. Pero volvamos a lo nuestro.
Tal vez esta gente -que parece pedir de manera un tanto peremptoria un poco de higiene por parte de los árabes y los negros, insinuando que no lo hacen- NO está insultando. Fijémonos en cómo los policías franceses les dejan agitarse sin decir mucho ni intervenir tampoco. Tal vez, sencillamente, estos muchachos invitaban con entusiasmo en la voz a sus hermanos árabes y negros a que vuelvan al lado de sus madres para ayudarlas a hacer la compra. Preferiblemente con un vestidito Sonia Rykiel o Coco Chanel.
Nestor Poireau
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