miércoles, 2 de julio de 2014

NESTOR POIREAU, MONSIEUR DESPOTRICATEUR - REFLEXIONES SOBRE MERDA D'ARTISTA

Antes de exponer las reflexiones de Nestor Poireau , monsieur despotricateur, es de justicia dedicar unas líneas a presentar a tan singular caballero. Nestor Poireau tiene un sistema de pensamiento y valores que más de uno quisiera, en el mejor de los casos, no entender y, en el peor, disolver en ácido sulfúrico. "No, a las buenas gentes no les gusta que se siga un camino distinto al suyo", cantaba con razón el poeta francés Georges Brassens. Y no es que Nestor Poireau defienda el Ancien Régime o el «non»-arte moderno  abstruso. Precisamente, busca trascender las "peleas de parroquia" en torno a ideologías y soliloquios cerrados -muy en boga actualmente- y llevar a la mesa de debate tanto a Manfred von Richthofen como a la Madre Teresa. Porque todas las ideas son respetables, siempre que quien las emita sea honesto e inteligente -en el sentido etimológico del término-. 

Ahora sí, podemos entrar en materia, que no es otra que "La mierda de artista"... MERDA D'ARTISTA

30 gramos de mierda de Piero Manzoni
Sospecho que una parte del mundillo del arte contemporáneo o, mejor, dicho del “non-arte” conceptual abstruso sea una perfecta impostura. Por no decir un insulto a la inteligencia, entendido en su sentido etimológico…

En 1961, el artista italiano Piero Manzoni enlató sus propios excrementos: 90 latitas de 30 gramos cada una, es decir un total de 2,7 kilos de mierda -seguiría un régimen a base de alcachofas o se lo tomaría con calma…-. Indexó el precio de cada lata al patrón oro (30 g. de mierda = 30 g. de oro) y las vendió. Se forró y los inversores escatófilos también a lo largo del tiempo, con las fluctuaciones del curso del oro. ¿Qué quiso demostrar Manzoni? He aquí la explicación  en la propia página web del artista : "Salvador Dalí, Georges Bataille y antes que nada Alfred Jarry con 'Ubu Roi' (1896) habían dado dignidad literaria a la palabra mierda". La asociación entre analidad y obra de arte -y entre oro y heces- es un tema recurrente en la literatura psicoanalítica que Manzoni puede haber recibido por la lectura de Jung. La novedad de Manzoni esta en haber conexionado estas sugestiones a una reflexión sobre la función del artista frente a la autoreferencialidad de la obra de arte.

Mais qu’est-ce que c’est ce merdier? Nunca mejor dicho... Ya os habréis percatado, queridos lectores, de que el non-arte, por no tener sentido, requiere de explicaciones igual de absurdas. Os invito, por lo tanto, a reflexionar a diario sobre vuestra función frente a la autoreferencialidad del “bronce” que colaréis cada mañana en la intimidad confinada del inodoro, tras el cafelito -y para algunos el cigarillo de después- del desayuno. ¡Tal vez acabéis sintiéndoos unos verdaderos Van Gogh!

Sencillamente, hoy en día, y como decía tan justamente mi dulce Cruela anteriormente, triunfa la Santa Trinidad de la mediocridad, la ignorancia y la pedantería. ¡Cagar en latas se convierte en un postulado intelectualista “innovador”! Chocar, transgredir y agredir gratuitamente valores tradicionales con la excusa de “despertar conciencias”... Jugar al iconoclasta valiente recurriendo al “caca, pedo”, a la inmoralidad y al insulto facilón... Esta estrategia sirve en realidad para tapar el desierto cultural y la vacuidad intelectual de un equipo de “gañanes” con estilo hipster que sin embargo corta el bacalao en el mundo del arte contemporáneo.

Pero de gustos, no se discute. Respeto el hecho de que el non-arte abstruso tiene millones de seguidores en todo el mundo. En la esfera privada, que cada uno disfrute libremente de sus aficiones. El debate sobre el non-arte empieza a chirriar -cual música experimental cacofónica...- cuando, con bastante frecuencia, se nos impone esas monstruosidades comanditadas por políticos incultos con dinero público.

Chimenea coloreada por Daniel Buren
¿Homenaje a los Teletubbies?
¿Cuánto habrá cobrado el famoso “artista” plástico francés Daniel Buren a la ciudad alemana de Chemnitz (Sajonia) por pintar con siete colores una chimenea? Les hubiera podido recomendar a mi querido amigo João da Silva, excelente pintor industrial y fontanero. Seguro que les hubiera hecho un buen precio. Pero ¡attention ! Daniel Buren a través de su obra "Sueña con cambiar el mundo" (dixit). João da Silva tiene la letra de la berlina Mercedes que pagar así como la hipoteca de una pousada en el Algarve.

En fin, mes chers amis, dudo mucho de que Piero Manzoni haya soñado con tener latas de boñiga como adorno en su salón veneciano, ni que Daniel Buren se muriera por tener una chimenea a lo "Hello Kitty" en su jardín parisino. Nosotros tampocos. Ni pagando por ello.

Nestor Poireau




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