Antes de exponer las reflexiones de Nestor Poireau , monsieur despotricateur, es de justicia dedicar unas líneas a presentar a tan singular caballero. Nestor Poireau tiene un sistema de pensamiento
y valores que más de uno quisiera, en el mejor de los casos, no entender y, en
el peor, disolver en ácido sulfúrico. "No,
a las buenas gentes no les gusta que se siga un camino distinto al suyo",
cantaba con razón el poeta francés Georges Brassens. Y no es que Nestor Poireau
defienda el Ancien Régime o el
«non»-arte moderno abstruso. Precisamente,
busca trascender las "peleas de parroquia" en torno a ideologías y soliloquios
cerrados -muy en boga actualmente- y llevar a la mesa de debate tanto a Manfred von Richthofen como a la Madre Teresa.
Porque todas las ideas son respetables, siempre que quien las emita sea honesto
e inteligente -en el sentido etimológico del término-.
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| 30 gramos de mierda de Piero Manzoni |
En 1961, el artista italiano Piero Manzoni enlató sus propios excrementos: 90 latitas de 30 gramos cada una, es decir un
total de 2,7 kilos de mierda -seguiría un régimen a base de alcachofas o se lo
tomaría con calma…-. Indexó el precio
de cada lata al patrón oro (30 g. de mierda = 30 g. de oro) y las vendió. Se
forró y los inversores escatófilos también a lo largo del tiempo, con las
fluctuaciones del curso del oro. ¿Qué quiso demostrar Manzoni? He aquí la
explicación en la propia página web del
artista : "Salvador Dalí, Georges
Bataille y antes que nada Alfred Jarry con 'Ubu Roi' (1896) habían
dado dignidad literaria a la palabra mierda". La asociación entre analidad y obra de arte -y entre
oro y heces- es un tema recurrente en la literatura psicoanalítica que Manzoni
puede haber recibido por la lectura de Jung. La novedad de Manzoni esta en haber conexionado estas sugestiones a una
reflexión sobre la función del artista frente a la autoreferencialidad de la
obra de arte.
Mais qu’est-ce que c’est ce merdier? Nunca mejor dicho... Ya os habréis percatado, queridos
lectores, de que el non-arte, por no tener sentido, requiere de explicaciones
igual de absurdas. Os invito, por lo tanto, a reflexionar a diario sobre
vuestra función frente a la autoreferencialidad del “bronce” que colaréis cada
mañana en la intimidad confinada del inodoro, tras el cafelito -y para algunos
el cigarillo de después- del desayuno. ¡Tal vez acabéis sintiéndoos unos
verdaderos Van Gogh!
Sencillamente, hoy en
día, y como decía tan justamente mi dulce Cruela anteriormente, triunfa la Santa
Trinidad de la mediocridad, la ignorancia y la pedantería. ¡Cagar en latas se
convierte en un postulado intelectualista “innovador”! Chocar, transgredir y
agredir gratuitamente valores tradicionales con la excusa de “despertar
conciencias”... Jugar al iconoclasta valiente recurriendo al “caca, pedo”, a la
inmoralidad y al insulto facilón... Esta estrategia sirve en realidad para tapar
el desierto cultural y la vacuidad intelectual de un equipo de “gañanes” con
estilo hipster que sin embargo corta
el bacalao en el mundo del arte contemporáneo.
Pero de gustos, no se
discute. Respeto el hecho de que el non-arte abstruso tiene millones de
seguidores en todo el mundo. En la esfera privada, que cada uno disfrute
libremente de sus aficiones. El
debate sobre el non-arte empieza a chirriar -cual música experimental
cacofónica...- cuando, con bastante frecuencia, se nos impone esas monstruosidades
comanditadas por políticos incultos con dinero público.
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| Chimenea coloreada por Daniel Buren ¿Homenaje a los Teletubbies? |
¿Cuánto habrá cobrado el
famoso “artista” plástico francés Daniel Buren a la ciudad alemana de Chemnitz
(Sajonia) por pintar con siete colores una chimenea? Les hubiera podido
recomendar a mi querido amigo João da Silva, excelente pintor industrial y
fontanero. Seguro que les hubiera hecho un buen precio. Pero ¡attention ! Daniel Buren a través
de su obra "Sueña con cambiar el
mundo" (dixit). João da Silva tiene la letra de la berlina Mercedes
que pagar así como la hipoteca de una pousada
en el Algarve.
En fin, mes
chers amis, dudo mucho de que Piero Manzoni haya soñado con tener latas de
boñiga como adorno en su salón veneciano, ni que Daniel Buren se muriera por
tener una chimenea a lo "Hello Kitty" en su jardín parisino.
Nosotros tampocos. Ni pagando por ello.
Nestor Poireau
Nestor Poireau


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