martes, 24 de febrero de 2015

CRÓNICAS DESDE EL CARIBE: CAPRICHOS LINGÜÍSTICOS


Lo reconozco...  es cierto que suelo dejarme llevar por cierto fundamentalismo lingüístico, y que me sangran ojos y oídos ante las constantes estocadas que le asestan a diario a la lengua por diferentes flancos. Ahora que estoy en el Caribe, tengo más presente que el español tiene tantas particularidades como poblaciones del mundo lo hablan, tal y como, magistralmente, exponen en esta reflexión musical de extraordinaria brillantez (muy recomendable su visionado). 


Una prueba irrefutable de adaptación al medio es la integración del argot local en el vocabulario de uso cotidiano... Así pues, desde que llegué al Caribe, trato de esforzarme por hacer uso de los giros lingüísticos propios de la zona. Ya he normalizado ciertas expresiones e, incluso, estoy logrando frenar los alardes excesivos de castellaneidad en mi trato con los aborígenes. He asumido que el zafacón es un cubo de basura, y que si quiero un poco más de ron en mi copa, debo pedir un chin de esa alcohólico-dulzona bebida de producción local.


Sin embargo, hay límites que no cruzaré, lo juro sobre el último volumen del diccionario de la RAE... Me debato entre el espanto y la hilaridad, mis queridos cachorros, ante el caribeñismo de los medios de comunicación. El "estilo periodístico" de la región convierte cualquier tragedia, recogida en un periódico, en toda una guasa donde se presenta a las víctimas de asesinato y a sus agresores como si fuesen personajes de vodevil... "El hoy occiso estaba sentado bajo un árbol cerca de casa de su abuela, cuando se apercibió de la presencia de su perseguidor..." Tras imaginar una escena con la típica música de secuencia persecutoria del Show de Benny Hill terminé por constatar lo que sospechaba, era un crimen pasional.

Aquí, los bomberos también ocupan su espacio en las páginas de sucesos. Hace poco tuvieron que rescatados en el mar, ya que su embarcación quedó al pairo  cuando, a su vez, se disponían a remolcar el barquito de un pescador que estaba a la deriva... El caso es que hay palabras que, pareciendo un chiste, están recogidas por la RAE, tal y como pude comprobar con el término náutico que acabo de mencionar. Aunque la mejor, sin duda, es la que hace referencia a autoridades o controles fronterizos. Aquí no es aduanero, no... Aquí es aduanal. Sí, resulta que a pesar de parecer un "palabro" del Chiquito de la Calzada (probad a acompañarla de la partícula fistro), existe y, además, está aprobada por los súper tacañones de la lengua. A mi, particularmente, me suena a insulto referido al gusto por el sexo anal. La próxima vez que salga de la isla me fijaré en las indicaciones aeroportuarias, a ver cómo aparece identificado. Hasta entonces, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido. 


Cruela Débil

2 comentarios:

  1. uerida Cruela, traté de decirle ayer-cosa que me fue imposible pues los señores de la cosa de la red se pusieron burros y no dejaban de cachearme figuradamente para ver quien soy-(cotillas!)- que la gran riqueza del castellano es su variedad; una variedad que sin embargo permite entendernos a los casi 500 millones de hispano hablantes.
    No les ocurre lo mismo a los anglosajones, muy quejosos de que sus primos los americanos del norte, no solo hacen estropicios con la lengua de Shakespeare, sino que además , a los muy de pueblo, ni los entienden.
    He oído a un escocés afirmar que no entendían al ex presidente Bush junior así como a otros mandatarios norteamericanos con profundas raíces sureñas; claro que también irlandeses y escoceses se quejan de no entender a los cursis habitantes de ciertas zonas pijas londinenses.
    Pero tengo que decir que aunque hablamos el mismo idioma que los habitantes de Amércia del Sur, la mentalidad es muy distinta; situación que no ocurre con inglese y norteamericanos que en los grandes temas sí parecen estar de acuerdo. Y hasta entenderse

    Juana del Palco

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  2. Querida Juana del Palco... En la Andalucía -y no en la profunda, hablo de la provincia de Málaga- hay algunos sitios donde más que hablar, se ladra; y hay señoras de aldeíñas gallegas que por más que se esfuercen solo se hacen entender con sus vecinas....

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Gracias ;)