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| Así, con descaro, sin complejos... |
En algunos periódicos europeos –según leo en las redes sociales, casualmente el Día Internacional de
la Mujer- se ha publicado una noticia sensacional: tras unos estudios científicos desarrollados en tres hospitales de Frankfurt, se habría llegado a la conclusión de que los hombres que miren fijamente los pechos de las mujeres podrían alargar su vida varios años gracias a tan placentera contemplación.
Bastaría con dedicar diez minutos al día a esta terapia visual –dice una supuesta doctora Karen Weatherby- para que el mirón consiguiera los mismos beneficiosos efectos para la salud que si se dedicara a practicar aerobic todos los días durante media hora. Mucho más rápido y más cómodo, desde luego, sin entrar en otro tipo de consideraciones.
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| Es inevitable echar una ojeada... |
Ahora bien, si esto llegara a ser cierto: ¿cómo hacer para mejorar nuestra salud por este procedimiento? En el caso de los hombres casados, ¿servirá la contemplación de los pechos de la esposa? Puede que a los recién casados les sirva de estímulo para las arterias la visión de los turgentes senos de su amada; pero, después de muchos años de matrimonio… ¿le servirá la terapia al hastiado marido o solo le inducirá a pensar en la fugacidad de la vida y caerá en una profunda melancolía?
¿Y los solteros? ¿Habrán de recurrir a buscarse una complaciente amiga que se preste al experimento? ¿Surgirán clínicas -privadas, desde luego-, en las que se ofrezca ese tratamiento? Ya veo anuncios de esas clínicas en los periódicos solicitando jóvenes de bonitos pechos (“No se necesitan estudios”) mientras que una marea blanca masculina inunda las calles pidiendo que la Seguridad Social incluya ese tratamiento en sus prestaciones gratuitas.
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Ya desde pequeños, los varones sienten una irrefrenable
fascinación por esta parte de la anatomía femenina |
En estas divagaciones andaba yo cuando, en las mismas redes sociales, leí enseguida que esa noticia era un bulo. ¡Lástima! Porque había leído también otra noticia según la cual, y de acuerdo con un estudio de la Universidad de Alberta, en Canadá, tomarse a diario una copa de buen vino tinto produce los mismos beneficios que ir al gimnasio y consigue saludables efectos en el funcionamiento del corazón. Imagínense, entonces, lo que ocurriría si a diario pudiéramos tomarnos una copa de vino tinto mientras nos deleitamos admirando los bonitos pechos de una mujer. Eso debe ser sanísimo. Pero creo que la noticia de la copa de vino también es falsa. Aunque nadie me quitará de la cabeza la idea de que hacer tanto una cosa como la otra no puede ser malo para la salud de quien lo consiga.
Capitán Ad Hoc
No se si la contemplación de las tetas femeninas produce tal placer a los hombres que les llega a alargar la vida; si bien la historia tiene trazas de ser realidad ya que les puede recordar a los lechones humanos el placentero mamoneo en brazos de la amorosa mamá. Creo que eso no necesita estar bendecido por sesudos estudios. Como el que a los gays no les produce la misma satisfacción
ResponderEliminarA los gays, como a la féminas, querido cachorro anónimo, también nos producen satisfacción unos buenos pectorales... masculinos, en este caso, y acompañados de la tableta de chocolate abdominal. Un gustazo para la vista que alegra el espíritu
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