miércoles, 30 de diciembre de 2015

CUANDO UN TÓRRIDO ROMANCE SE VA POR EL RETRETE

Hay una cuestión que nadie menciona cuando habla de un tórrido romance. Me refiero a esas historias intensas en las que el hábitat de sus protagonistas es la cama y casi exclusivamente la cama. Ahí, además de dormir -a ratos-, y practicar sexo desaforadamente, las víctimas de la pasión se hacen confidencias, ven películas e, incluso, comen ahí mismo para reponer fuerzas y continuar con la actividad carnal. Todo se hace en el tálamo, excepto una función corporal básica: vaciar el intestino.

Sí, lo sé, mis queridos cachorros, esta temática a medio camino entre lo escatológico y lo erótico no es propia de una diva como Cruela, pero una apreciada amiga me ha hecho ver que esta realidad es tan dramática como poco comentada... Cuando una mujer se instala todo un fin de semana entre las sábanas estrenando partener sufre terriblemente para sellar su esfínter.


Aprovecho este post, para aludir a un hilarante monólogo de Dani Rovira titulado "Las tías no cagan", circunstancia que considera un Expediente X y que está tan alejada de la realidad como la mayoría de los sucesos paranormales. Querido Dani: Una mujer evitará a toda costa dejar rastro de algo tan poco glamuroso como hacer uso del retrete cuando hay un nuevo hombre en casa. Se atará los intestinos si es necesario. Las visitas al excusado en esas circunstancias se producen, exclusivamente, para miccionar, cosa que una dama siempre hará con el grifo del lavabo abierto, para amortiguar el característico sonido del chorrete al impactar sobre el agua del W.C. 

Lo cierto es que, entre nosotras, éste no es un tema de conversación recurrente, pero mi amiga andaba necesitada de desahogo (nunca mejor dicho), después de concluir uno de esos episodios amorosos, que ha tenido dos meses de duración. En estas semanas, ni que decir tiene, apenas se le ha visto el pelo porque los sábados, domingos y algunos días laborables hacía un encierro sexual con su nuevo amante.

Algo mohína al ver concluir su maratón de orgasmos, y desilusionada al no haber cuajado lo que prometía ser un "felices para siempre", mi amiga, a la que llamaremos Candela, recurrió a mi como experta en despelleje para hablar de su fugaz y recién concluida relación, y lanzar unos cuantos dardos sobre "ese estafador emocional", como ella lo denomina, cariñosamente.


Pero, tras unos cuantos lamentos, Candela se recompuso, sonrió y exclamó: "¡Lo bueno de que esto se haya terminado es que por fin puedo cagar tranquila!". No me digáis que no es un magnífico ejemplo de que siempre es posible sacar una lectura positiva en momentos de mierda. "¡Como he envidiado a esas mujeres que sufren de estreñimiento!", decía...


El término tránsito intestinal ha quedado ligado para siempre
 al actor José Coronado.
Entonces, me relató cómo esa tórrida aventura se había cargado su regularidad metabólica, propia de José Coronado anunciando yogures para el tránsito intestinal. Me habló de su desesperación por salir de casa, con la esperanza de hacer una incursión en un aseo decente donde aliviarse, y hacerlo, además, en el mínimo tiempo posible para evitar sospechas sobre su actividad en el excusado, durante un cena romántica.


Os presento a Candela
Misión imposible, me decía... Porque cuando sometes a semejante tortura a tu aparato excretor, éste se venga de ti haciendo caso omiso de tus esfuerzos por liberarlo por fin de esa pesada carga que, además, genera dolores y gases, y te convierte en pez globo.

Llegados a ese punto, Candela rehuía un nuevo encuentro sexual, temerosa de que, debido al ajetreo, se produjera un escape y, quizá por un extraño efecto de reabsorción, empezó a tener un carácter de mierda que emponzoñó la relación. Ojo, ella asegura que el efecto se produjo por duplicado, porque jamás tuvo la más mínima seña de que él "descomiera" en el tiempo que pasaban juntos.

De todo esto se saca una bonita moraleja, y es que para evitar que el amor se vaya por el retrete, en los inicios de una relación es preferible mandar al semental de paseo, y contar con espacio y tiempo de intimidad suficiente para no acabar como Candela que, a día de hoy, se consuela dedicándole a su ex cada deposición.

Hasta el próximo post, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.

Cruela Débil

5 comentarios:

  1. Doña Cruela, es usted una romántica empedernida!. Dígale a Candela que no queme relaciones a tanta velocidad y que aprenda la lección: quedar con el extreñido amante fuera de las horas a que acostumbra desahogarse

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  2. Querida Juana del Palco... Imagínese, que la pobre Candela visita al señor Roca, al menos, dos veces al día, una al levantarse y otra después de comer. Como yo le dije, echa un polvo y mándalo a dormir a casa y al día seiguiente que te recoja para la cena

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  3. simplemente genial como siempre Cruela, por favor siga contandonos historias

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  4. Mi querida Chechi, es un placer tener seguidoras tan ilustres, gracias por tu tiempo ;)

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Gracias ;)