domingo, 20 de julio de 2014

DEVASTACIÓN ORTOGRÁFICA INFORMATIVA

Casi me sangran los ojos... No tengo por costumbre, por mi paz de espíritu, ver los informativos de La
Sexta, pero las redes sociales se hacían eco de una imagen "debastadora", que no devastadora.
En letras bien grandes, rotulando una imagen en una pantalla enorme, hiriendo la sensibilidad ortográfica de los espectadores -al menos de los alfabetizados-, tal y como podéis ver en la imagen junto a estas líneas.


Los seguidores Unidad de Vigilancia Lingüística - de donde proceden estas instantáneas que me he permitido tomar prestadas- lo comentaban en Facebook entre la estupefacción y la incredulidad, y quizás, un tanto desolados. No es para menos... Los señores que "hacen negocio" con la información periodística, hace tiempo que dejaron de apostar por la calidad, incluso en lo que a gramática y ortografía se refiere, y con demasiada frecuencia los medios asestan estocadas a la lengua castellana con total impunidad. Van "a lo barato", y eso le está saliendo bien caro a la profesión de periodista, devaluada al extremo bajo el pretexto de la crisis. Desconozco cual es el criterio para contratar a un redactor hoy en día, pero que sepa escribir correctamente parece secundario. Que su capacidad de comunicación sea deficiente no es problema... La ortografía... ¿qué más da la ortografía? Sea quien sea esa señora -parecen mascullar- ¡Siempre se puede echar la culpa a los becarios!

Mientras, miles de periodistas sin tribuna y condenados al exilio se hacen cruces viendo los informativos o leyendo el periódico donde, un día, cuando ellos trabajaban en el gremio, se sentía un poco de respeto por la lengua, y se consultaban los libros de estilo y los diccionarios -otros dos grandes desconocidos, según parece-.

Recuerdo que, hace un tiempo, los gazapos resultaban divertidos. Se colaban, agazapados, en una pieza informativa de tarde en tarde, o eran inocentes errores de lipotimia... perdón, linotipia. Todos cometemos errores -seguro que en este blog hay más de una errata-, y hasta cierto punto es excusable que se produzcan deslices cuando se trabaja con la premura que impone un informativo o el cierre de una edición. Pero la frecuencia y gravedad de los despistes ortográficos deberían haber hecho saltar las alarmas hace tiempo.

En La Sexta han considerado que dos barbaridades "chapuzeras" en una semana requerían de una disculpa, y uno de los responsables "salió a dar la cara" en Twitter. Aplaudo al señor Álvaro Rivas por este detalle, más que nada, porque parece ser el único que ha sentido la necesidad de manifestar públicamente su bochorno. Y es que, mis queridos cachorros, se podría organizar un "Festival de la Patada al Diccionario" con las perlas ortográficas que se ven a diario en los medios, y que reflejan, por fascículos, algunos blogs como Ensalada de Palabras.


Aquí tenéis algunos ejemplos del maltrato lingüístico cotidiano -en este caso aparecidos en los Informativos de Cuatro-, y eso es solo lo que vemos por escrito. Porque las intervenciones orales están cuajadas de zarpazos que, en muchos casos, se han hecho un hueco y se han instalado definitivamente en las informaciones de radio y televisión, dándose por buenos. Todos escuchamos con frecuencia eso de "Aquí, a mis espaldas, pueden ver...". Como si de una epidemia mutante se tratara, convivimos con hordas de redactores con un número indeterminado de espaldas. Puede que esos mismos sean los que, en lugar de cónyuge, conviven felizmente con su "cónyugue", haciendo aparecer mágicamente una "U" -como sus espaldas de más- que no viene a cuento más que para asustar al espectador u oyente -uuuhhhh-.

Y las impagables reiteraciones. Recuerdo a un personaje que enviaba a la redacción crónicas deportivas hablando de gente que hacía cosas imposibles como "volver otra vez de nuevo". Debía tratarse, probablemente, de "deportistos" o "atletos" de alto nivel. Lo digo porque la perversión del lenguaje -título de un recomendable libro escrito por Amando de Miguel- a la que asistimos en lo que a cuestiones de género se refiere, acabará degenerando hasta el punto de llevar mis colegas periodistos a otorgar a los "istas" la misma consideración que se dispensa a médicas, juezas y demás profesionales -o profesionalas- y miembras -no olvidemos a las miembras promocionadas por el ex ministra Bibiana Aído- de cualquier colectivo. Curiosamente, tras escribir estas líneas, he encontrado un documento que viene al pelo: Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, del Catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid Ignacio Bosque, donde, por resumir, habla de la proliferación de guías absurdas sobre el lenguaje sexista que contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo...

...y queridos periodistas. 
Ya no hay oficio, dirían algunos... Yo tengo confianza, mermada, pero aún la tengo. Cuando los profesionales de la comunicación usemos con propiedad lo que es nuestra principal herramienta de trabajo, quizás consigamos que, hasta en las redes sociales, desaparezcan las lamentables atrocidades con las que nos obsequian algunos. Yo, personalmente, procuro no compartir nada que contenga faltas ortográficas, a menos que sea para hacer escarnio público de quienes perpetran esas aberraciones lingüísticas.

Ya me estoy extendiendo mucho, y empiezo a tener la necesidad de echarme un poquito de colirio después de ilustrar gráficamente este post. Hasta el siguiente, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.

Cruela Débil

2 comentarios:

  1. Ja ja ja ! Me parto con este artículo. Es MUY cierto todo. Ahora, hasta en los libros encontramos monstruosidades ortográficas.

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    1. Cruela, siempre atenta a las realidades más atroces... Gracias por tu comentario, querido cachorro anónimo

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Gracias ;)