lunes, 14 de julio de 2014

LA EXÓTICA FAUNA DE ALTEA... BRITÁNICA Y SALVAJE

Los vecinos de Altea quizás ya estén acostumbrados, y puede que incluso lo hayan adoptado como mascota, pero para un inocente visitante, topar con un ejemplar de coche felino puede hacerle caer en un agudo estado de shock... Yo que pensaba que lo más kistsch que existe es la clásica bailarina flamenca -tristemente exiliada de lo alto de los televisores españoles junto con la figura del toro abanderillado-. Pero no, como podéis comprobar, hay cosas peores.

No niego que me gustan las manchas, pero forrar un coche con peluche estampado de tigre por fuera, y de leopardo por dentro, es uno de los mayores exponentes del mal gusto que he visto... Mal gusto salvaje, diría yo. Algo tan hortera que ejerce una extraña fascinación sobre aquel que lo mira, aunque al mismo tiempo le espante -como la gente muy, muy fea-. Una vez superado el impacto inicial, uno comprueba que no le faltan ni el rabo ni las orejas, y que el propietario ha tuneado el vehículo hasta el punto de instalar un par de colmillos que enmarcan la matrícula delantera. Es entonces cuando todo empieza a encajar... La atrocidad que contemplamos con absoluto pasmo es obra de un ciudadano británico que, quizás goce de su afamada flema, pero que no ha sido agraciado -como muchos de sus compatriotas-, con el más elemental sentido de la estética y la elegancia.

Y cuando las neuronas están totalmente recuperadas de semejante
visión, las preguntas se suceden en tropel, empezando por la más
evidente: ¿Quién coño es el dueño de este engendro? ¿Será hombre o mujer? ¿Cuánto esfuerzo y dinero ha dedicado a forrar el coche con peluche? ¿De dónde ha sacado el peluche? ¿Tiene nombre? Porque mucha gente bautiza a sus coches como si de barcos se tratara y, si alguien es capaz de invertir su tiempo en hacer algo así, lo más lógico es pensar que le ha puesto nombre... y que le habla... ¡Dios mío, seguro que le habla!

Yo no me he podido resistir y ya le he adjudicado un mote: "la gata con ruedas". Con perdón, eso sí, para el coche que conducía Mike Mayers en la película Wayne's World y que, si no recuerdo mal, se llamaba exactamente así. 

Pero las preguntas sobre la gata con ruedas no terminan ahí... ¿Eso cómo se lava? ¿Pasa la ITV? ¿Habrá causado algún accidente de tráfico? Imaginad, queridos cachorros, el estupor e incredulidad de un conductor al cruzarse con eso por la carretera. Además de garantizar la distracción generalizada de los usuarios de la vía, es probable que generase más de un ataque risa, y a 120 km/h esas carcajadas pueden acabar en tragedia. Tragedia como las resultantes del balconing que practican los turistas británicos más indeseables que vienen a las costas de Levante e Islas, en esa nueva modalidad de turismo de alcohol y playa. No se por qué, pero me imagino algún tipo de parentesco entre esos descerebrados jovenzuelos, alcohólicos y maleducados, y el propietario de la gata con ruedas, que vive en la costa... 

Hasta el próximo post... Sed buenos, pero traviesos, que si no es muy aburrido.

Cruela Débil

4 comentarios:

  1. Mas que inglés , el atormentado propietario , debería ser de Texas o incluso de Kenia . Otra posibilidad sería pertenecer a la legión de horteras seguidores de los programas estrella de Telecinco .
    Creo que las tendencias de nuestra "evolucionada sociedad", invitan a emigrar al Himalaya . JC

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  2. ¡For God's sake! Que nos devuelvan Gibraltar y que se lleven a esta encarnación del Mal Gusto. ¿Que lo ridículo jamás ha matado a nadie? No estoy tan segura...

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Gracias ;)