miércoles, 27 de agosto de 2014

EL NEO-FEMINISMO O LA FÁBRICA DE MARIMACHOS SOLITARIAS

¡Mesdames! Hoy, vamos a abordar un tema delicado aunque no exento de interés sociológico : el feminismo [guirigay gallinesco en la sala]. Precisaré "visto por Poireau", porque presiento que no voy a hacerme sólo amigas con la libre expresión de mis opiniones aquí. ¡Pero lo asumo! Me llevo mi sombrero de copa blindado...

Primero, ¿qué es el feminismo? Según el diccionario de la RAE es 1. m. una doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.
2. m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres ¡Voilà! Y en esto estamos indudablemente de acuerdo. 

La mujer tiene que gozar de los mismos derechos que el hombre, del mismo grado de libertad, bienestar y respeto como ser humano. ¡Oui! Y aquí rendiremos un merecido homenaje a todas las luchadoras anónimas que afrontaron vejaciones, humillaciones y represión para conseguir derechos de los que gozáis hoy sin ni siquiera daros cuenta -derecho a votar, a trabajar, a conducir, a abortar, etc-. Ya lo sé, falta trabajo en otras partes del mundo y en el Vaticano.

En efecto, ¿de verdad, en nuestra sociedad, hemos llegado a la perfecta igualdad entre hombres y mujeres? Y si es el caso...¿nos hace más felices?  ¡no!

En el campo de las relaciones hombres-mujeres, me temo que el petardo os ha estallado entre las manos, queridas... Y hablando de petardo, la agit prop feminista de hoy -en nuestras latitudes- resulta tan cansiiiina como contraproducente... con su apología encubierta del lesbianismo militante y virulento como reacción de miedo animal ante restos de falocracia vocinglera muy presentes en la sociedad actual [veo hortalizas volar en mi dirección]

¡Al querer pareceros siempre más a los hombres, habéis acabado pareciéndoos demasiado a ellos! ¡Qué espanto! Todos no somos atraídos por nuestras semejanzas...  Lo que más nos gusta de las mujeres es, precisamente, su complementariedad con nosotros. Su sensibilidad, su dulzura, su fuerza emocional, su valentía, su inteligencia... En definitiva su feminidad. Sin embargo, hoy en día, señoras, ¡nos dais miedo! Con demasiada frecuencia, nuestros ademanes de galantería son recibidos con un bufido lleno de rencor y de sarcasmo puesto que hoy en día todo lo que huele a Sentimiento Noble es cursi y por lo tanto una debilidad que no encaja con vuestra nueva imagen de mujer moderna, fuerte e independiente que pretende controlar su cuerpo y su corazón. Peor aún: las feministas histéricas ven en la caballerosidad masculina una prueba más de que se os intenta infravalorar...

¡Qué hipocresía! No hay más que presenciar vuestras broncas, llantos y quejas infantiles por falta de atención y cariño para entender que lo que queréis en el fondo, como cualquier ser humano que se precie, es Amor con una "A", sin saber realmente lo que es y la responsabilidad que implica. Pero de esto hablaremos en otro post.

Las  feministas histéricas de hoy, cachorras de las grandes "papisas" de la emancipación femenina como pudieron ser Simone de Beauvoir o Benoîte Groult, han conseguido transformar el sexo -y los sentimientos amorosos por burdo amalgama- en un producto de gran consumo con alto grado de turnover y caducidad. En este punto, es verdad, los comerciantes han ayudado un poquito (la ocasión hace el ladrón) porque hoy en día hay que ver lo mucho que el sexo vende. Asimismo, es un error pensar que al entrar en el mundo laboral la mujer ha iniciado la espiral del paro. Al revés: no sólo se ha convertido en una mano de obra eficiente y barata -¿se ha llegado a la igualdad de salarios en España?-, sino que ha generado un nuevo mercado en torno a ella. ¡Cuántas chorradas hoy están diseñadas "sólo para mujeres"! Gimnasios solo para mujeres, maquinas de afeitar solo para mujeres, seguros solo para mujeres, bares con happy hour solo para mujeres... ¡Las ventas de consoladores han explotado!

¡Qué esquizofrenia! Mientras cultiváis una imagen comercial de mujeres-objetos, con muchas horas dedicadas a la estética y al juego de la seducción, nos reprocháis enseguida el trataros como tales. Esto tiene como consecuencia nefasta, queridas, que en lugar de acercarnos a vosotras y trataros como a iguales, os vemos como rivales poco amables y no muy deseables más allá de las medidas corporales. A estas alturas, es verdad, algunos de nosotros, adoradores "anacrónicos" de la Mujer, hemos batido en retirada en un celibato saludable y un tanto pusilánime o, para los más extremos, en la homosexualidad. En ambos casos salís jodidas, lo que no es una manera muy noble de tratar a una dama.

Resumen: ¿qué habéis ganado con este neo-feminismo de pacotilla?
1) para las que han conseguido fundar un hogar, el derecho a tener una doble jornada de trabajo, primero en la empresa que os explota y luego en casa donde el resto de la familia os sigue explotando. ¡Todo el mundo gana salvo vosotras!
2) para las que han declinado este papel de doble esclava, a pesar de mataros a base de régimen, horas en el gimnasio, dolorosas depilaciones, tratamientos rejuvenecedores, etc. rehuyen de vosotras los caballeros más interesantes del mercado. Con un poco de "suerte", acabaréis dando un revolcón con un garrulo sin clase -lógico retoño de la mujer despectiva y fálica en la que algunas os habéis convertido- para convenceros de que sí seguís siendo deseables...

Mesdames... Os lo suplico: dejad de lado el comportamiento marimacho y el estilo "Barbarela". Ser una mujer libre no consiste en parecerse a un hombre sino todo lo contrario. Los que, como su Servidor, no podemos prescindir de vuestra presencia en nuestra vida sin sentirnos cojos e infelices, nunca os vemos tan deseables y respetables como cuando lleváis como un estandarte vuestra feminidad bien asumida y vuestra independencia emocional.

Nuestras mejores relaciones, aunque sean fugaces, nunca florecerán en la alteridad sino en la complementariedad, en el respeto y el entendimiento mutuos. Y esta súplica vale también para todos los "orcos" con aliento nauseabundo que todavía no han entendido que a Barbarela también le gusta que se la trate como una porcelana de Lladró.



[1] Pequeño inciso para hablar de estos fraudes que, para Poireau, encarnan Simone de Beauvoir, demasiado a menudo presentada como una "heroína" del feminismo ¿Qué podía entender esta burguesa acomodada y aburrida de la condición de sus conciudadanas proletarias, ella que nunca supo lo que es trabajar de sol a sol, compaginando un empleo con las tareas domésticas? Es fácil ser feminista en estas condiciones. Con lo cual, esta señora con aires de Castafiora frígida se volcó rápidamente en la teoría del amor libre -como postulado falsamente feminista- y el Pacto de "Poli-fidelidad" que consistía en guardarse en la cartera al renacuajo con mirada camaleónica que era Jean-Paul Sartre -porque traía pasta a casa y, cuando dejaba de hacerse pajas mentales existencialistas, debía de ser gracioso y ocurrente-, mientras descubría con mucha emoción todas las opciones del kama-sutra en compañía de jóvenes jardineros musculosos y bronceados de mirada franca y directa.

Y os dejo antes de que cierren la panadería y la floristería, que mañana pienso homenajear como es debido a mi amada Cruela con croissants, champán y rosas. 

Nestor Poireau


2 comentarios:

  1. Para reflexionar... ¿Espantamos a los hombres que merecen la pena al enterrar nuestra naturaleza femenina?

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  2. Está claro que este tema levanta "pasiones", por la avalancha de reacciones.... :)))

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Gracias ;)