La ciudad de Málaga inició, hace ya años, una decidida apuesta por el Turismo Cultural como complemento a la clásica oferta de Sol y Playa. Los centros expositivos han ido brotando como setas ricas en arte, multiplicando la oferta ya existente, y hasta museos de prestigio internacional han elegido la capital de la Costa del Sol para abrir sucursales y exponer sus colecciones -como el Thyssen, y otros que están por llegar, como el Centro Pompidou, o el Museo Nacional de San Petesburgo-.Si en un solo kilómetro cuadrado de la ciudad se concentra una amplia oferta museística -Carlos Herrera lo cuenta muy bien en un artículo que recomiendo-, determinados puntos de la costa concentran un amplio muestrario de adiposidades corporales en hombres, mujeres y niños... Familias enteras de gordos que pasan sus jornadas sobre la arena sobrealimentándose, como si no hubiera un mañana, y exponiendo impunemente sus lorzas al sol.
Toneladas de grasa, mis queridos cachorros, adheridas a los cuerpos de todos y cada uno de los miembros de estos voluminosos clanes, que bien hubiesen servido para reflotar los restos del Costa Concordia ya, que, como todos sabemos, la grasa flota. Así, al menos, ese diámetro desmesurado tendría alguna utilidad.
Como la pintura, la gastronomía es también parte de la cultura de un pueblo, y la dieta mediterránea es bien conocida por sus beneficios, pero estos seres de las proporciones de un zepelín no deben practicarla -o la practican sin mesura-. Quizás este "cebamiento" desaforado sea algún tipo de movimiento contracultural que los no residentes desconocemos y que, a mi entender, debería estar tan perseguido como el consumo de tabaco. En cualquier caso, es un fenómeno digno de estudio, tanto desde el punto de vista sociológico, como del antropológico e, incluso, del económico, porque colmar esos estómagos, donde viviría cómodamente una familia de chinos, debe salir por una fortuna.Yo no estoy, ni mucho menos, a favor de la extrema delgadez, y me fastidian las mujeres exentas de curvas que se contentan con chupar un cartón para "alimentarse", mientras cuentan calorías obsesivamente, como un avaro sus monedas. Laura Wells, modelo que con su talla 44 está haciendo mucho en favor de la mujer real, está neumática, bien definida y bien proporcionada. Pero los ejemplares que se ven en estas playas malagueñas son como montañas de gelatina, cuyas carnes desparramadas rayan en la obscenidad, y no me extrañaría que su presencia prolongada en el hábitat costero acabe desestabilizando el ecosistema de la zona.
Dicho esto, me voy a tomar un appetizer, antes de que el vacío del estómago se me suba a la cabeza. Hasta el próximo post, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.
Cruela Débil

En Inglaterra, hace unos años, intentaron financiar con dinero público unas escuelas especiales para gente con sobrepeso para "enseñarles" a cuidarse... Los británicos, férreos defensores del liberalismo, se negaron rotundamente en soltar ni un solo penique para gente que descuidara voluntariamente su salud. ¿Hasta dónde llega la "deresponsabilización" del indivíduo?
ResponderEliminarBueno, a los obesos les deniegan determinados servicios médicos, igual que a los fumadores... Y me parece acertado
ResponderEliminarNo estoy yo muy convencido de que esta gente haga "dieta mediterránea" ... me da que son como mi madre, que si no es rebozado y frito no saben cocinar.
ResponderEliminarLas matemáticas tampoco engañan en este caso, si consumimos 8.000 Kcal y consumimos 2.000..... qué pasan con las otras 6.00? a dónde van?... voila! a las lorzas!
Fritos, grasas, dulces... Sólo hay que ver la oferta de los supermercados en determinadas zonas... Pasillos y pasillos dedicados a comida basura
ResponderEliminarEs vergonzoso y preocupante lo poco que sabe la gente de nutrición... Un grandísimo número de enfermedades son secundarías a la obesidad y eso debería enseñarse desde primaria! No son estereotipos, es salud.
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