martes, 28 de octubre de 2014

EL NEGOCIO ESTÁ EN LA PANZA

Mes chers amis, el cinismo en materia de business no tiene límite -¿O será la estupidez la que no la tiene...? Como a veces es lo mismo...-.


Ulya Margusheva, "joven" madre
con 79 años
Pero a lo que voy. El otro día, oigo en la radio que Apple y Facebook, en un arrebato de "filantropismo" ofrecen un apoyo financiero a sus empleadas para congelar sus óvulos y evitar así tener que interrumpir una prometedora carrera profesional por culpa de uno -o más- embarazo(s). Las empresas han declarado estar dispuestas a gastarse hasta 20.000 dólares en este fabulo regalo, sabiendo que un sólo ciclo de estimulación óvarica para criogenizar los ovocitos puede costar hasta 10.000 dólares -más unos 500 dólares al año de almacenamiento-. Todo un "detalle"...

Así, Mesdames, vuestras generosas empresas os animan a no quedaros embarazadas en los años más prolíficos de vuestra vida para tener más tiempo para currar como brutas con el fin de... ahorrar para financiar aquel remoto embarazo aplazado sine die. Es de una aplastante lógica. Además, ser madre a la edad de ser abuela, es más o menos matar dos pájaros de un tiro ¿no?

En caso de que, después de una vida gastada en ahorrar pasta para financiar un embarazo (y engordar los márgenes de beneficios de vuestros jefes), se os pasé el arroz o no consigáis quedaros embarazas, ¡pas de panique! Quedan las madres de alquiler. Según Pierre Bergé, gran gurú francés de la industria del lujo y "mecenas", esto es precisamente un negocio muy respetable : "Yo estoy a favor de todas las libertades. Alquilar su vientre para gestar a un hijo o alquilar sus brazos para trabajar en una fábrica ¿cuál es la diferencia?".


Pierre Bergé con evidente fisionomía
de filántropo

¡En la India, ninguna, Pierrot! Seguro que hay allí legiones de pobres mujeres que aceptarán alquilar sus brazos Y su vientre para trabajar de sol a sol en las fábricas de ladrillos o de confección textil en avanzado estado de gestación ajena para dar de comer a sus propios retoños. Un negocio redondo.

Y por si fuera poco, ahora aparece por nuestras latitudes el nuevo estatuto de las doulas. No son intérpretes de polifonías bálticas sino "acompañadoras" de futuras mamas, sin ninguna formación médica específica, y que hacen por tanto competencia a las matronas profesionales. Son una suerte de coach privado de la maternidad que miman a las señoras embarazadas con cierto poder adquisitivo (la sesión cuesta entre 40 y 70 euros, no reembolsados por la seguridad social naturalmente), dandoles un apoyo psicológico... Otro negocio redondo como una tripa de parturienta.


Ahora, sólo falta que Monsanto haga con vosotras lo que ha hecho con las semillas de maiz: patentar el derecho a la reproducción y cobraros royalties cada vez que querréis tener un hijo.

Nestor Poireau


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