Sobre las personas, las profesiones, los países, etc., se manejan muchos mitos, sambenitos, estereotipos, leyendas, supersticiones –llámenlo como quieran- que se instalan en nuestra mente colectiva y ahí se quedan hasta el fin de los tiempos, aunque a veces sean una demostrable falsedad.
Por ejemplo, creo que nadie desconocerá el mito de que los alemanes son muy trabajadores. Así como los españoles llevamos colgado el sambenito de que somos un poco vagos. Pues bien, lo de los alemanes es un exagerado mito y lo de los españoles es un injusto sambenito: la OCDE acaba de anunciar que los españoles trabajan 300 horas más al año que los alemanes. Que conste que el primer sorprendido he sido yo, pues, crédulo de mí, no había puesto nunca en duda la veracidad ni del mito ni del sambenito.
Otra cosa es que a los españoles nos guste trabajar más que a los alemanes. Yo creo que hasta ahí no llegamos, pero es una apreciación personal. Ahora bien, si, gustándonos trabajar menos que los alemanes aún trabajamos 300 horas más que ellos al año, el mérito hispano es indiscutible. Porque, claro, si no te gusta trabajar y sin embargo trabajas, tienes más derecho a una medalla que si trabajas porque te gusta. Así cualquiera.
Y otra cosa también es si durante el trabajo los alemanes se aplican más o menos que los españoles. Ya saben, eso de la productividad. Porque, claro, puede ocurrir que un esforzado teutón se siente ante su ordenador, se ponga a apretar tornillos, o se dedique a descargar sacos de cemento de una manera absolutamente entregada, muy absorto en su ocupación y sin distraerse para mirar el vuelo de una mosca, ir a tomar café o bajar a la calle a fumar, si es que en su empresa no hay un corralito para los poseídos por el vicio.
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| No, si no estoy viendo porno... |
proscritos en el ordenador de la oficina o se escape a cada momento a hablar con la secretaria del jefe. Conclusión: no basta con trabajar más o menos horas, sino rendir durante el trabajo.
Alguien dirá –por los ejemplo que pongo- que me inclino a pensar que los alemanes, aunque trabajen menos horas, son más productivos y menos haraganes que los españoles. Pero eso es porque aún no me he sacudido de encima el mito del que disfrutan los alemanes ni el sambenito que los españoles llevamos a cuestas como una leyenda negra.
Capitán Ad Hoc


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