jueves, 2 de octubre de 2014

WYOMING DESENCADENADO Y LOS INSOLVENTES

La otra noche me llevaron de Premiere... Fui con un grupo de amigos, del todo ajena al chasco que me esperaba en el teatro Compac de la Gran Vía, donde un buen rato antes de que comenzara la función, ya se habían concentrado unas cuantas "estrellitas" de La Sexta, algunos famosetes, otros tantos ex famosetes, y un puñado de pesos pesados de la escena española, de la grande, y de la pequeña pantalla. Mientras, la plebe hacía cola fuera, visiblemente deseosa de reírse con el monólogo que el Gran Wyoming había perpetrado para la ocasión. Inocentes...


 Photocall de la Premiere, de izq a dcha:
Un señor que no conozco,
Antonio Resines y santiago Segura
Al clásico photocall, ubicado en el vestíbulo del teatro, fueron llegando los amigos del anfitrión, decididos a posar ante las cámaras sin el pudor que nos causaría esa exhibición de postureo a la mayoría de mortales. Una mujer que, por sus facciones y expresión, debía ser pariente de una gallina con mala leche, nos indicaba a los desconocidos del lugar que entrásemos en la sala y ocupáramos nuestros asientos. Supongo que su objetivo era evitar algún percance, ya que algunos de los asistentes del sexo masculino estaban mojando el suelo mediante la técnica del babeo incontrolado, debido a la presencia de conocidas féminas de buen ver, como Berta Collado o Elena Ballesteros -disfrazada de pilingui para el evento-.

Wyoming es un clásico del humor en España, siempre le he aplaudido como showman -como médico nunca tuve el gusto-, y me ha hecho reír a carcajadas, muchas veces sin necesidad de que abriera la boca -alguna ventaja tiene que tener su inconfundible físico-. Pero el pasado viernes presentó un espectáculo que me pareció impropio de un cómico con tantas tablas... El denominado "Mejor monólogo de la historia" -ahora imagino que era sarcasmo- fue una auténtica decepción. A excepción de alguna saeta certera lanzada a Esperanza Aguirre por su actuación estelar como "prófuga" y, quizá, un par de momentos más de relativa comicidad, su soliloquio no estaba a la altura.


Los Insolventes
Como es costumbre para Wyoming, aprovechó que se había subido al escenario y se marcó unos clásicos del rock, acompañado por la banda Los Insolventes, quienes, cada vez que eran convocados a escena, aparecían provistos de chupitos que ingerían antes de empezar a tocar. Para terminar, tocaron su clásico Tramperos de Connecticut -podéis verlo en el vídeo de abajo-, que fue, sin duda, el mejor momento de todo el insulso espectáculo.

A la salida, unas mozas de muy buen ver ofrecían a los espectadores unos tubos de ensayo que contenían un brebaje de alta graduación alcohólica, igual que a los niños les dan una piruleta al salir de la consulta del médico. Deberían haber hecho circular los lingotazos antes de que subiera el telón, y lo mismo le hubiera encontrado la gracia.


Debo confesar, queridos cachorros, que al abandonar el recinto manifesté mi temor ante la posibilidad de haber perdido el sentido del humor o ser víctima de una mononucleosis aguda, y me lamenté por no haberle encontrado la gracia al show. Pero mis acompañantes, muy fans del artista, tampoco estaban, precisamente, entusiasmados. Bueno, al menos hasta que echaron mano de los tubos de ensayo, y provecharon para ronearse con la más despampanante de las azafatas portadoras del licor, y para hacerse una fotito con la chica. Eso sí que causó entusiasmo y compensó, al menos para los varones, la decepción. A ver si la próxima vez también hay chulazos regalando chupitos y las señoras nos vamos igual de contentas, por anodina que haya sido la última hora y media...

Hasta el próximo post, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.

Cruela Débil



1 comentario:

  1. La verdad es que estos progres son tan carcas como sus víctimas propiciatorias del PP. Por lo menos podrían haber optado por poner algún azafato bueno. Aunque yo prefiero la discriminación positiva ( en este caso que todos hubiera sido chorbos de untar). De untar en plan erótico, claro. No como el unte indecente que dejaron en ná a Caja Madrid. Ya no solo roba la derecha, también las llamadas izquierda le dan al choriceo, incluidos los sindicatos. Les parecerá bonito REGENERACIÓN!!!

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Gracias ;)