domingo, 22 de marzo de 2015

CRÓNICAS DESDE EL CARIBE: EL SUBURBANO

Paco Matínez Soria ¿Ejemplo de sub-urbano?
Quizá a alguien le chirríe el título de este post, así que comenzaré haciendo una puntualización, puesto que, la mayoría de vosotros, me seguís desde la vieja Europa... ¿Suburbano en el Caribe? Cuando hablo de suburbano, bien podría estar refiriéndome a los especímenes rurales, versión local de Paco Martínez Soria, o a las hordas de sujetos que habitan los suburbios cercanos a la capital y que, durante la jornada laboral, pululan por las calles de la "gran y sofisticada urbe". Pero no, realmente, cuando hablo del suburbano, hablo del Metro. Sí, mis queridos cachorros, resulta que por estas latitudes también existe el transporte público subterráneo. No sé a vosotros, pero a mi,  me sorprendió... Y gratamente, por cierto.

Arriba, el Metros de Santo Domingo,
abajo, el de Madrid.. Son intercambiales
El de Santo Domingo y el de Madrid, son Metros hermanos, puesto que los parió la misma empresa, y las infraestructuras tienen tantas similitudes que, de no ser por la fisionomía de los compañeros de trayecto (muchos de ellos, estudiantes), uno casi se imagina que la megafonía va a anunciar, como próxima estación, Nuevos Ministerios, Prosperidad o Bilbao... Hasta ahí el parecido, claro está, puesto que el suburbano viene definido, en gran medida, por sus quienes lo utilizan y en este punto no tienen mucho que ver.

Empecemos por una escena bien común: el usuario se encamina hacia el andén y detecta que un convoy se aproxima. El madrileño ejecuta un sprint, que bien le valdría para ganar los cien metros lisos o una carrera de obstáculos (a veces hay que ir sorteando a otros individuos menos apresurados), para llegar a entrar en el vagón una centésima de segundo antes del cierre des puertas... Piiiiiiiiiiiii. ¿Imagináis que ocurre aquí? Nada, por supuesto, no he observado el más leve trotecillo por parte de los caribeños ante la perspectiva de quedarse en tierra y tener que esperar al siguiente tren.

Aunque lo digan en tono suave y
 con ese acento "ya tu sabe mi amol"
tienen tanta autoridad como Gandalf
¡¡No puedes pasaaaaaar!!
Son solo unos minutos en el andén, convenientemente vigilado por guardeses que gozan de un evidente sentimiento de autoridad, tal y como demuestra su diligencia cuando, muy tiesos, le dicen a algún viajero que se mantenga alejado de las vías: "De ehta raya no puede pasal".

Entonces el tren hace su entrada en la estación por el lado opuesto al que estamos acostumbrados (llegan desde la izquierda) y, al acceder al interior, con bastante orden y armonía, lo normal es encontrar más guardeses.

A ver quién no se levanta
si lo ordena este moreno
Su función aquí es levantar a cualquier jovenzuelo del asiento que ocupa para que lo ceda, si las hay, a una persona mayor, una embarazada o una madre con críos pequeños. Genial, ¿verdad? Sugiero a los candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid que tomen nota, y consideren adoptar esta medida en sus programa electorales, ya que el civismo ha desaparecido por completo en el transporte público madrileño.

Hasta aquí mi análisis sobre el suburbano caribeño, aunque en futuros post os relataré cómo son otros medios para desplazarse por el Caribe y que, en ningún caso, asombran como este por su limpieza eficacia y seguridad. Hasta entonces, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.
Cruela Débil

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