Pues bien, hace unos días me confesaba, un tanto atribulada, que el dios del sexo que le impidió soltar lastre en su propio baño durante varios fines de semana ha reaparecido en escena. En ese mismo momento supe que una nueva cagada amorosa estaba próxima, puesto que el tipo tenía evidentes ánimos de reconquista, no parecía que fuese a "deponer" su actitud, y Candela es más blandita que una boñiga en temas amorosos.
Me olía que mi querida e ingenua amiga se iba a pringar otra vez con su estafador emocional (así se refería a él, ¿recordáis?) así que adopté un tono entre maternal y psicoterapéutico para hablarle del denominado "Síndrome de la caca fría". Una chorrada de las muchas que uno encuentra pululando por Facebook, pero que me pareció muy apropiada para la ocasión, con algún que otro retoque cruelesco.
Disculpadme, mis queridos cachorros, por la estampa que voy a tratar de describir, pero hay ocasiones en las que resulta necesario ser gráfico. Todos sois conscientes de que un excremento recién salido del horno reúne dos cualidades principales: está calentito y, por ende, desprende tufillo... Siempre desagradable, aunque más o menos tolerable, especialmente para su propietario o creador.
Ya, no es ningún descubrimiento que la mierda huele, y allá por diciembre o enero, Candela estaba atufadísima por los efluvios de la negra historia que protagonizó con su amante astringente. Era del todo consciente de que el asunto era más apestoso que una mofeta.
Pero con el paso del tiempo los ánimos se templan, y lo que era, sin ningún género de dudas, un truño hedihondo del que mantenerse alejada para no morir por asfixia, ya no resulta tan amenazador, una vez despojado de la pestilencia de cuando está recién plantado. El caso es que Candela ya no ve un zurullo... Creo que lo confunde con una rica morcilla o algo así. Ahí tenéis el "Síndrome de la caca fría".
Las fábulas fecales, en cualquier caso, no suelen tener efecto alguno sobre las víctimas de los individuos donjuanescos, aunque te impidan ejercer con normalidad con tus funciones corporales y, además, mi querida amiga es demasiado fan de la morcilla.
Por supuesto, sucumbió a la tentación y se lanzó de cabeza a retozar cual puerco en una pocilga... Y claro, ahora está de mierda hasta las cejas. Eso sí, dice que ha encontrado una solución a su problema de retención voluntaria de sólidos y que ya no ejercita sus intestinos para que hagan el movimiento inverso al natural. Ahora, cuando su aparato excretor le da el aviso se va a hurtadillas a hacer uso del excusado de la zona común de su edificio... ¡El amor apesta! ¿No creéis?
Hasta el próximo post, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.
Cruela Débil


Buen día Cruela, al parecer tiene unas lectoras un tanto ecatológicas. Dos post consecutivos dedicado a la mierda, con perdón, resulta un tanto pestilente; excepto para aquellos suoersticiosos que creen aún que la mierda como tema de conversación atrae la suerte!. Es el caso de actores y farándula de malvivir. Lo que no ha quedado del todo claro es si su amiga sigue contenta con la caca fría y piensa seguir mucho tiempo sumergida en ella.
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