viernes, 25 de julio de 2014

PLAYAS CON BANDERA NEGRA

No conozco ninguna guía turística que a la hora de hablar de una playa informe sobre el tipo de público que se puede uno encontrar al llegar a ella, como si esto no fuera importante a la hora de elegirla.
Lo habitual es que en esas guía se informe sobre la longitud de la playa, la anchura, el tipo de arena, si hay o no chiringuitos, duchas, hidropedales de alquiler y otro tipo de servicios. Pero nada más.

Excepcionalmente, sobre las playas que unos llaman nudistas y otros naturistas sí se suele decir algo
respecto del público, insistiendo, en la mayoría de los casos, en que no solo hay homosexuales exhibicionistas, sino también heterosexuales, parejas mixtas y hasta familias enteras.

Playa frente al hotel Don Carlos
Yo preferiría que, además de todo esto, se informara sobre qué tipo de especímenes inundan la arena y la orilla. Por ejemplo, si hablamos de la Costa del Sol, una referencia a la playa frente al hotel Don Carlos, en Marbella, podría decir: “el público en su mayoría es extranjero, muchos ingleses, sobre todo, que están tumbados en las hamacas bajo las sombrillas leyendo en silencio. No gritan ni escandalizan. Los niños se portan bien…”, etc. Aún más, se podría añadir: “abunda un público joven, tanto ellas como ellos tienen buen tipo, excepcionalmente se ve una persona un poco más gorda, pero en general da gusto ver a tanta gente guapa”. Y también: “la playa está limpia, la gente no deja abandonados sus restos de comida ni bebida”.

Playa de San Andrés
Y si se tratara de describir una playa urbana de Málaga, por ejemplo la de San Andrés, a la altura del Barrio de Huelin, la referencia podría consignar: “Público eminentemente local. Por desgracia mucha gente deja abandonados los envases por lo que la playa ofrece un aspecto lamentable. Muy ruidosa, junto a mucha gente adulta que habla a gritos, los niños emiten unos chillidos que rompen los tímpanos sin que sus padres les llamen la atención. La gente escupe ostensiblemente en la orilla del agua y comete otras ordinarieces por el estilo. Hay una desmesurada proporción de bañistas que exhiben sin ningún pudor una obesidad tan enfermiza como repulsiva, lo que produce una hiriente agresión a la vista. Hay que tener cuidado de que quienes, contraviniendo las ordenanzas, juegan a la pelota o a las palas no le salten a uno un ojo…”. Y cosas por el estilo.

En fin, si a las playas que supuestamente tienen las aguas limpias se les otorga una bandera azul, a estas playas desaseadas, ruidosas y llenas de grasa andante e les debería otorgar una bandera roja, o negra…o de color caca incluso.

2 comentarios:

  1. ¡MUY buena la idea! Hasta sugiero que la guía sea de alcance mundial... Los escupidores, los que trasladan su casa a la playa (con tele y radio incluídas) y los que confunden la arena con un vertedero se encuentran por todos lados y son una plaga.

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    1. Quizás tengamos que elaborarla nosotros mismos... Gracias por tu aportación, querido cachorro anónimo

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Gracias ;)