lunes, 8 de septiembre de 2014

LA VUELTA AL COLE

Recuerdo que, cuando era niña, me indignaba ante las prematuras campañas de vuelta al cole que los grandes almacenes -por entonces era uno solo- lanzaban en agosto anunciando la vuelta a la actividad escolar. ¿Por qué nos fastidian las vacaciones recordándonos con semanas de antelación el comienzo del curso? Me preguntaba yo, ante la profusión de anuncios para que las mamás y los papás se lanzaran a comprar material y uniformes. ¡Qué manera de ensombrecer la recta final de la estancia en la playa!

Ya de adulta, me doy cuenta de que el puntito sádico de las grandes superficies, que exhiben babis, zapatos, cuadernos, rotuladores y demás parafernalia para hacer caja, afecta todavía más -pero mucho, mucho más-a los mayores. Son ellos los que van buscando los enseres necesarios, lista en mano, y recorren los pasillos de los centros comerciales con expresión resignada, como penitentes en Semana Santa, mientras su prole les tira de la manga para que les compren accesorios de colores chillones sin los que se convertirían en los parias de la clase. ¡Yo quiero unoooo! ¡Porfaaaaaa, cómprameloooo!

Una actividad, especialmente la búsqueda de uniforme -más caro que un modelazo de firma-, que a veces se convierte en un peregrinaje exasperante por diversos establecimientos, y que se suma a la, ya de por sí dura, vuelta a la realidad cotidiana. Este año, encima, la rentrée viene acompañada por unas temperaturas infernales que incrementan el sentimiento de añoranza de los efímeros aires marítimos o campestres -aunque, bien mirado, esos calores son la coartada perfecta para justificar el encefalograma plano y la desidia que caracterizan los primeros días en la oficina-.

¡Se acabó lo bueno! Es la típica frase que se escucha, hasta la saciedad, en esta época del año... Nos enfrentamos por estas fechas, queridos cachorros, a ese invento denominado "síndrome postvacacional" que, a mi entender, es como una monumental resaca cuyos efectos devastadores sobre el ánimo del trabajador son directamente proporcionales al nivel de disfrute que le haya proporcionado el descanso estival -quien lo tenga, claro, porque la mayoría de los desempleados, sin un trabajo al que volver, desean fervientemente revivir ese calvario... -.

Pero, no todo son sombras... La llegada del mes de septiembre, para muchos, se convierte en ese gozoso momento en el que se pierde a la familia de vista, en el que horarios y obligaciones vuelven a poner todo en su sitio, hasta el punto de que algunos agradecen que en este país apenas exista la "conciliación familiar y laboral". La llegada del noveno mes supone que, del mismo modo que los niños se reencuentran con sus compañeros del cole, los adultos recuperan su vida social. Prueba de ello es que, hoy mismo, voy a quedar con una amiga a la que no he visto más que un momento desde el pasado mes de junio: "La niña ha vuelto al cole, ¿Cuando nos tomamos unas cañas? Estoy seca..." ha dicho, casi en tono suplicante.

Así que me voy a escuchar el relato de sus "vacaciones" mientras la criatura disfruta de su primer día de clase. Convencida estoy de que, como si del síndrome de Estocolmo se tratara, empezará a echar de menos a su cachorra nada más depositarla en el aula. Cosas de la maternidad.

Hasta el próximo post, sed buenos... Pero traviesos, que si no es muy aburrido.

Cruela Débil.




6 comentarios:

  1. Cuánto razón alberga su comentario, doña Cruela. La vuelta al cole es como esa película de fausta memoria llamada "Perdido en el tiempo", en la que un cretino es castigado a vivir el mismo día una y otra vez. Con la vuelta al cole pasa igual; si alguna televisión emitiera el reportaje que por estas fechas hicieron hace 5 ó 10 años, solo se notaría por la calidad de la imagen!!! (y eso solo lo acusarían algunos avispados). Qué razón tenía Maquiavelo cuando aseguraba en "El Príncipe" que "desde que el mundo es mundo nada nuevo hay bajo el sol". Sobre todo en la vuelta al cole. Ya desde pequeñitos

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  2. Sí, el Día de la Marmota... Gracias por tu avezado comentario, querido cachorro anónimo

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  3. Admirada Cruela, este corto es para corregirme a mí misma. El título de la película en la que un cretino del periodismo, magistralmente interpretado por el actor Bill Murray, se titula "Atrapado en el tiempo" o también se la conoce como "El día de la marmota", como su perspicacia la ha hecho escribir. La canción que suena en el despertador cada mañana a la misma hora es "I got You babe" interpretada por aquel dúo compuesto por la pareja Sonny & Cher.
    La otra equivocación es llamarla señora ya que mis enanos infiltrados en las redes me avisan de que es usted una joven moza de muy buen ver. Así que a partir de ahora la llamaré señorita, si le parece.
    A sus pies, bella

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  4. Muy amable, querido cachorro... Estaba al tanto de todo pero, por una vez, he resistido la tentación de hacer correcciones, que luego me dicen que parezco más mosqueada que un pájaro en un árbol del retiro.
    Lo de joven moza es todo un halago, gracias, gracias, gracias...

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  5. Efectivamente , esta raza humana -vocacional de hacer siempre lo menos posible , de exigir hedonismos al por mayor y siempre merecedores de todo tipo de privilegios - dramatiza cualquier situación de esfuerzo y responsabilidad , que le separe del chiringuito de la caña o de las tetas al aire que no volverá a disfrutar - salvo oferta porno- hasta el próximo y lejano verano ...¡que desolación ! . A los niños , discípulos pasivos de nuestra cuestionable sabiduria , lógicamente les pasa lo mismo . Cada día se incrementa mi frustración por no ser coleoptero .

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  6. ¿Y qué haríamos en este foro, querido Jose Carlos, sin sus interesantes y acertados comentarios, si llega a ser un coleóptero? No, no, está muy bien como está...

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Gracias ;)